domingo, 8 de febrero de 2015

57 años

La ausencia es nueva cada día, nunca sabe igual ni siempre se es consciente de ella. Lo golpea a uno cuando se necesita aquello que falta, la persona que no está.
Con todos los cambios que se dan en un espacio tan corto de tiempo, acostumbrarse a la ausencia no es el asunto más sencillo. En este caso, una ausencia puede revelarle a quien la siente que lo más necesario para sí mismo sería arreglar las rencillas no discutidas, pero también le revelaría que en la presencia del que ya no está habría sido imposible saber que deseaba la armonía.
No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
La insoportable levedad del ser. Milan Kundera.

miércoles, 27 de agosto de 2014

El profesor


Ojalá todavía estuviera aquí, así no lo extrañaría tanto y yo no sentiría tanto frío, pero le hubiera sido mejor no ser un traicionero. Al menos no conmigo. Se miraba tan profundo y genuino cuando nos daba la clase y ojalá hubiera sido así de verdad; porque ahora no tendría yo este sentimiento.
- Veo que le gusta llegar temprano -, me dijo el primer día que se dirigió a mí.
- Salgo temprano del trabajo y prefiero venir aquí, a leer un poco. –
Y justo ese día no llevé ni un libro, así que si él no hubiera mantenido la conversación habría quedado como una mentirosa. No lo soy, él sí.
Me gustaba observarlo por lo que no participé durante dos clases. Me atraían sus ademanes, sus gestos, sus respuestas. Entonces no me di cuenta que le gustaba escucharse a sí mismo hilvanando ideas y perorando sobre sus conocimientos. Si no leía un libro mientras me tomaba un café después de la clase, me gustaba hacerme preguntas, contestarme viejos cuestionamientos, repasar actividades, sacar conclusiones, pero esa noche su voz me sacó del espacio cómodo de mi soledad.
- ¿Se toma otro café? - lo preguntó porque traía dos tazas y me dio a escoger entre un café negro y un capuccino. Solo y sin azúcar, así es como me gustan.
Hablamos largo rato. "La acompaño hasta su carro", me dijo cuando nos despedíamos. Cuando le dije que iba a tomar el taxi colectivo en el punto frente a la universidad me dijo que no, que me llevaba, que insistía en darme jalón porque es que seguro me había quedado más tiempo por platicar con él. Y era cierto, pero también era cierto que lo vi mirarme mientras tomábamos el café y me di cuenta de las sonrisas que yo le di, y sabía que habíamos deseado unos minutos atrás la oscuridad de un espacio a solas.
Llevaba un anillo de casado, pero dijo dos veces dijo mientras hablábamos que tenía problemas con su mujer y yo sentía que era cierto y que tenía que disfrutar ese tiempo, pero es que tampoco sospechaba de una mentira, porque me parecía incongruente para el momento.
Y él tenía sus cosas extrañas; cuando se levantó de la cama, tocó, como haciendo una plegaria muy rápida, las cuentas del rosario que colgaba a un lado del espejo. Entonces lo encontré enigmático, pero no mentiroso.
Sé que anoche se sentía mal cuando salió del apartamento. "Entendelo, quien no está es como si no viviera, pero ha decidido volver y yo he aceptado". Mientras se bañaba, miré el rosario que él tocaba siempre, antes de irse. Ni a eso le tenía respeto el mentiroso. Antes de salir se acercó al espejo y extendió la mano, se detuvo y pensé que el polvo le detendría, pero hizo lo de siempre.
Hoy debía ser la reunión de despedida de esta clase; pero menos mal que nos llamaron para cancelarla mientras todavía estaba en mi casa. Dijeron que darían más explicaciones después.
- Encontraron al profesor ayer, su carro pegó en una mediana anoche y hoy han dicho que perdió la conciencia mientras conducía.
Cuando colgamos fui a lavar el rosario, porque el profesor era un mentiroso y lo había tocado.

Agosto de 2013.

viernes, 27 de junio de 2014

"Mi primer día de clases en la «u»", artículo en Presencia Universitaria

Para el 19 de junio, que era el inicio del segundo período académico en la UNAH, me preguntaron si podía escribir un artículo sobre mis expectativas.
Lo transcribo aquí y le daré seguimiento en el futuro:
Mi primer día de clases en la «u» 
Al igual que muchos de ustedes, este es mi primer día de clases en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Hoy vine con tantas expectativas como ocurre cuando se es de primer ingreso; sin embargo, esta no es mi primera experiencia como estudiante de una universidad. Ya estuve en una institución privada del país de la que me gradué hace seis años; pero la intención de volver a estudiar se hacía más firme hasta que hoy ya estoy matriculada e inicié clases. 
Uno de los factores que influyó para regresar a la universidad y elegir la UNAH fue saber que tienen una Facultad de Ciencias Sociales. Mi inquietud por relacionar mi formación inicial con los estudios sociales académicos encuentra una oportunidad aquí. Hice el proceso como cada aspirante lo ha hecho desde finales de 2006: me inscribí en la Prueba de Aptitud Académica (PAA) y me sometí a la misma el pasado 16 de marzo. Por todos los comentarios que había escuchado, antes de entrar a la PAA pensaba que sería difícil para mí, lo que replantearía toda mi educación. 
Tengo muchas dudas, como la mayoría de los estudiantes de primer ingreso; y probablemente que se cumplan todas mis expectativas es difícil; pero encuentro prometedora la oportunidad de estar aquí por su trayectoria. ¿Quién no ha escuchado, acaso, eso de que "el que pasa en la UNAH es porque de verdad le pone"? ¿O quién negará que en este centro de estudios hay docentes de mucha calidad? 
A esta hora que escribo este pequeño comentario ya tuve las primeras clases que matriculé, puedo ver diferencias notables entre mi primera experiencia en una universidad y esta segunda ocasión. No me había preocupado antes por no encontrar cupos en una clase y tampoco tuve que mover sillas de un aula a otra porque todos los asientos estaban llenos; pero tengo altas expectativas de mi experiencia en esta universidad, en la educación superior de carácter público, especialmente por eso, por ser pública.

viernes, 20 de junio de 2014

Por qué volví a la universidad

El 19 de junio de este año inicié mis estudios en Sociología en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). La decisión, cuando me inscribí en el examen de admisión (prueba de aptitud académica), estaba ya tomada para ingresar a la Facultad de Ciencias Sociales porque deseaba darle a mi primera formación de grado en comunicación y publicidad un cariz de investigación social.

Nadie, a pesar de la inseguridad generalizada que ha golpeado a la sociedad hondureña y que había ya tocado a mi familia por el lado materno, me hubiera podido preparar para la noticia del asesinato de mi padre el 5 de abril.

El domingo 6 de abril, un amigo compró los cuatro diarios más vendidos en el país: La Prensa, El Heraldo, La Tribuna y Tiempo. Mi papi apareció en todos. El programa 《Hable como habla》 ya había hecho su parte el día anterior y algunos me comentaron que lo mismo hizo Canal 6. Esto último es algo que no me interesa confirmar, pero tampoco me extrañaría que fuese cierto.

Hoy se cumplen 77 días desde que asesinaron a mi papi y he tenido que escuchar sobre los videos que diferentes medios de comunicación han anunciado con rimbombancia. Los asesinatos de Nelson Aníbal López (31 años) y Alberto Ortiz Montoya (35 años) fueron grabados por cámaras de seguridad y sirvieron para generar tráfico hacia las páginas electrónicas de estos medios, así como reproducciones en sus canales de YouTube. Y cómo no, si con el titular "Así se mata en Honduras" muchos sucumbieron, hicieron hipótesis, reconocieron personas.

No recuerdo haber escuchado a nadie, ni periodistas ni espectadores, referirse a la familia y lo duro que será recordar la muerte de su ser querido de forma violenta y no con su compañía. Mucho menos los periodistas piden a la población que apoyen la investigación después de ver el video -aunque sea para justificar su sensacionalismo sin límites- ni recuerdan sus acuerdos mentirosos (leer las notas sobre esto en El Heraldo, Tiempo, Proceso Digital, La Tribuna).

Por eso hoy estoy más segura de los estudios que he empezado. Adentrarme en la sociología de la comunicación fue mi intención desde el inicio y hoy tiene aún más especificidad. Arreglar Honduras o el mundo no será mi propósito. Intentarlo sí.

jueves, 10 de abril de 2014

Sobre la muerte de mi padre

El sentimiento que me acompaña es indescriptible y sólo puede ser entendido por las miles de familias que en Honduras han pasado por lo mismo. El sábado mataron a mi papi, el abogado Roberto Nieto Cruz. Lo asesinaron.
Hoy sé que estas noticias no se leen o acompañan de la misma forma que cuando toca vivirlas. Y sé que tengo todo el derecho de estar triste y desconsolada, pero también exigiendo justicia. Sé que en el país la mayor parte de las leyes no están escritas o aprobadas por el legislativo, el ejecutivo o el judicial y eso significa que el derecho de muchas familias a la verdad, la justicia y la reparación está impedido justamente por los procesos institucionales y la abundancia de estos casos. ¿Cómo darse abasto entre tantos?

Sobre la verdad
Quisiera saber por qué le hicieron esto a mi padre, quién lo hizo y quién pidió que se hiciera, y quiero saber si son la misma persona. Quisiera saber cuánto costó si es que fue un encargo, si fue por uno de sus casos o si fue algo personal. No me interesa que la familia de el o los implicados sufra, porque no le deseo este sentimiento a nadie; y tampoco me interesa que el o los implicados sufra: les aseguro que aunque les multiplicaran el sufrimiento, no nos veríamos compensados. Sólo la verdad.

Sobre la justicia
Deseo una investigación completa. Sé que para los fiscales e investigadores esto será algo difícil y sé que los testigos que pudieran haber presenciado algo no querrán hablar. No los juzgo ni lo culpo, creo que en la situación del país la valentía no se mide por quién dice más, sino por quién tiene la valentía para asumir su responsabilidad frente a sus propios actos. Aún llegando a una sanción, ¿qué ganamos nosotros si ya lo perdimos a él?

Sobre la reparación
Esa es la más difícil, ¿porque quién devuelve a mi padre? Las heridas no serán sanadas con la verdad y la justicia, pero en un país en el que la impunidad impera, tenemos no sólo el derecho sino el deber de pronunciarnos y pedir que esto cambie. El constante sentimiento de incertidumbre y soledad frente a un sistema de país que parece estar perdido afecta a todos y, sobre todo, a las familias más pobres y más vulnerables.
No pido justicia divina, aunque no siento odio ni necesito perdonar. Lo único que necesito es la verdad; porque tengo la sospecha que la justicia se hará si a una investigación completa y con buen término la siguen muchas más: las de los casos que han quedado en el olvido y la de los casos que cada día llenan los medios de comunicación.

Para concluir, expresamente agradezco a mi tío Chito y su familia, a Pamela, a Melissa, a Marlencita, a Juanjo, a Mayra, a Sara y a mi Mami. Sin su apoyo y disposición incondicional, esos dos días se habrían vuelto más difíciles. A aquellos que se hicieron presentes y nos apoyaron, muchas gracias. A los que se van dando cuenta de la noticia en los días siguientes y piensan que llegan tarde, les aseguro que no: cada día es una nueva lucha y ojalá pueda yo ayudarlos en las suyas, pero sí deseo que sean distintas. Sinceramente lo espero.

viernes, 4 de abril de 2014

Añorar no es tan fácil

Que todo tiempo pasado es peor,
no hay tiempo perdido peor,
que el perdido en añorar.
- Jorge Drexler

Añorar no es tan fácil.

Por lo que se ha perdido conlleva dolor y amor, frustración y exaltación; requiere esfuerzo para mantener vivo el recuerdo y empaparse en la pena sentida como una especie de evasión entre lo que se vive y lo que se desea. Pero no añoro algo ya vivido.

Es posible que los sueños que nunca nos atrevimos a buscar y perseguir para traerlos de los ojos suspendidos en un punto fijo del horizonte a nuestras manos sean los que más añoramos. Quizá para otros esto nos sea así. Quizá es muy tarde y no estoy pensando bien. Quizá estoy cansada. Quizá la corrección política ya fue suficiente. Quizá el amor me dijo, en las letras que siempre espero, que era mi momento. Quizá yo sabía que es mi momento - que siempre lo ha sido -, pero el espejo en el que me reflejé me devolvió la imagen que no quería ver: "el día que desaparezcan la mitad de tus miedos... tendrás media vida ganada". Pucha, no pensé que lo hubieras notado.

Ni idea de cómo echarlos fuera. No sé dónde está la salida de emergencia para enviarlos al carajo y descargar un poco el bus - los aviones me dan miedo -, porque el camino es insoportable arrastrando todo lo que siempre supuse debía tener en cuenta para el viaje. Pero las palabras, las tuyas, me sirvieron de espejo. No para reflejarme los miedos - que vos y yo ya sabíamos que los tengo -, sino para recordarme que tengo la vida empeñada en ellos.

Es posible que le vida se me vaya en deshacerme de ellos uno a uno, porque esta limpieza lleva más tiempo que la que me echo encima los fines de semana por la mañana. "Es de vital importancia", diría el titular de la verdad en las manos. La libertad que debo tener la he encorralado yo sola. Vos lo sabés y yo lo admití.

domingo, 2 de marzo de 2014

La comunicación: mucho discurso, menos en común

La comunicación es uno de esos ejes transversales que atraviesan cualquier problema o situación de la que se hable. Por ejemplo, si en una entrevista se le pregunta al entrevistado sobre una de las claves para mantener su relación amorosa dirá, casi invariablemente, que la comunicación es de las más importantes. Las redes sociales han extendido las formas de poner en común lo que pensamos, en nuestro país el enfoque comunicativo para la enseñanza de las lenguas supone lo mejor para el maestro y el alumno; pero al parecer las diferencias y no poder poner en común nuestros planteamientos está minando la sociedad en la que vivimos.

Pero si la comunicación es uno de los temas de moda, ¿cuál es problema que tenemos para ponernos de acuerdo? ¿Qué detiene a la sociedad para contradecir tanto sus argumentos sobre la importancia de la comunicación y poner en común sus ideas, sus planes? Me rehúso a considerar que siendo este tema tan importante como uno de los aspectos a considerar en los temas de importancia mundial (calentamiento global y cambio climático, esclavitud del siglo XXI, supervisión sistemática de los gobiernos sobre los ciudadanos, entre otros) sea tratado con la ligereza de que sólo es poner en común lo que se piensa. Al parecer, podemos ponernos de acuerdo siempre que lo que digamos cumpla con los parámetros de lo políticamente correcto.

Bien, esta entrada no es para dar la respuesta; es, en cambio, para plantear algunas preguntas que intentaré responder no en un punto más adelante, sólo más adelante... en el camino. Como decía el Dr. Teschner, uno de los mejores profesores que he tenido: "Ciencia nunca puede ser nada más que el estado actual de nuestros errores"*.