domingo, 2 de marzo de 2014

La comunicación: mucho discurso, menos en común

La comunicación es uno de esos ejes transversales que atraviesan cualquier problema o situación de la que se hable. Por ejemplo, si en una entrevista se le pregunta al entrevistado sobre una de las claves para mantener su relación amorosa dirá, casi invariablemente, que la comunicación es de las más importantes. Las redes sociales han extendido las formas de poner en común lo que pensamos, en nuestro país el enfoque comunicativo para la enseñanza de las lenguas supone lo mejor para el maestro y el alumno; pero al parecer las diferencias y no poder poner en común nuestros planteamientos está minando la sociedad en la que vivimos.

Pero si la comunicación es uno de los temas de moda, ¿cuál es problema que tenemos para ponernos de acuerdo? ¿Qué detiene a la sociedad para contradecir tanto sus argumentos sobre la importancia de la comunicación y poner en común sus ideas, sus planes? Me rehúso a considerar que siendo este tema tan importante como uno de los aspectos a considerar en los temas de importancia mundial (calentamiento global y cambio climático, esclavitud del siglo XXI, supervisión sistemática de los gobiernos sobre los ciudadanos, entre otros) sea tratado con la ligereza de que sólo es poner en común lo que se piensa. Al parecer, podemos ponernos de acuerdo siempre que lo que digamos cumpla con los parámetros de lo políticamente correcto.

Bien, esta entrada no es para dar la respuesta; es, en cambio, para plantear algunas preguntas que intentaré responder no en un punto más adelante, sólo más adelante... en el camino. Como decía el Dr. Teschner, uno de los mejores profesores que he tenido: "Ciencia nunca puede ser nada más que el estado actual de nuestros errores"*.