domingo, 8 de febrero de 2015

57 años

La ausencia es nueva cada día, nunca sabe igual ni siempre se es consciente de ella. Lo golpea a uno cuando se necesita aquello que falta, la persona que no está.
Con todos los cambios que se dan en un espacio tan corto de tiempo, acostumbrarse a la ausencia no es el asunto más sencillo. En este caso, una ausencia puede revelarle a quien la siente que lo más necesario para sí mismo sería arreglar las rencillas no discutidas, pero también le revelaría que en la presencia del que ya no está habría sido imposible saber que deseaba la armonía.
No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
La insoportable levedad del ser. Milan Kundera.

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