Me gustaba la libertad que me diste,
la libertad sin condición.
Disfruté la aceptación que a mi ser brindaste,
la aceptación sin condición.
Tarde me di cuenta que sí había condición:
mi cabeza por la libertad;
por la libertad, aceptar la nueva condición.
Mi cabeza extrañé, rebelión reclamaste.
Es que pequeña resultó la cabeza que me dejaste.
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Que esto sea poesía a quien le cale. Lo que sí es: mi momento.
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