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Calle hacia La Pita, entre Juticalpa y Catacamas, Olancho. |
Mientras escuchaba el partido de Honduras contra Panamá y a los vecinos que han celebrado unos goles y renegado otros, estoy aquí, escribiendo algunas cosas que andaba atoradas en la cabeza, que me revolvían las ideas y que finalmente he encontrado la forma de asentar... al menos eso creo.
En las últimas semanas me he escuchado cuando hablo. He aprendido muchas cosas, pero sé que me quedo corta cuando me comparo con mis compañeros y mis profesores de la universidad. Ya alguien me lo dijo alguna vez, y me lo ha repetido otras tantas: quería aprender las cosas de una sola vez. No funciona así y ese era el problema: sentía que podía estar tranquila porque tenía muchas certezas y que solo me faltaba completar mi vida con las que le hacían falta.
Enfrentarme a mis compañeros y a mis profesores me hizo caer en razón que el conocimiento se logra de forma gradual, está inacabado y empieza por dudar un poco. Sir Francis Bacon lo explicaba así: "Si comienza uno con certezas, terminará con dudas; mas si acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas". Eso sí, trato de permanecer cerquita, lo más cerquita que pueda de aquellos cuyo pensamiento considero apreciable y de quienes sus ideas me dan otras a mí para generar más preguntas. Ya no quiero respuestas a preguntas que no he hecho; en cambio, quiero tener más preguntas, preguntas que me hagan buscar, entender mejor este mundo, la vida, las personas. La verdad es, que hasta hace poco tiempo, pensé que aún mi papel como mujer, ciudadana de este país y habitante de este mundo estaba determinado. Y ya no lo creo así.
Ahora bien, no creo que el conocimiento debe ser solo superficial, caer en el esnobismo, sino que debe ser un saber profundo, liberador. No es solo conocer lo que dijo aquel o este otro, es abrir el cerebro a lo que se desconoce; sobre todo, en la forma que nos enseñaron que se debía ver el mundo. ¿Cree que tiene un guión para lo que hará en la tierra? ¿Sí? ¿Quién se lo ha dado? ¿Qué límites supone este papel? Porque si son para beneficiar a otros, está bien; pero, ¿son , acaso, límites en cuanto a su forma de pensar? Porque a mí, ese papel que se me había otorgado me limitaba: no propongás, no critiqués, no digás, no, no, no...
Del lugar del que vengo, donde hay una creencia profundamente arraigada en certezas, muchos me verán como una pelota llevada por las olas del mar, pero no... no es ir de aquí para allá. Es, mas bien, navegar con un mapa y un destino bien definidos: la libertad sin igual. Una libertad que me da esperanza, que me infunde fuerza y me llena de sueños. Una libertad que defino, sí, como sobrenatural, pero necesariamente ligada a mis decisiones. De la que no solo soy beneficiaria, sino autora. Soy mujer, pienso, existo y soy, algunas veces, libre. Ojalá alcance totalmente la libertad.
Por último, el conocimiento sin la gente, no vale de nada. Llego a saber algo, ¿y es solo para mí? Entonces estoy perdida. En diferentes momentos he acariciado el pensamiento de salir del país para alejarme de las cosas que sentimos nos hunden a diario: la violencia, el desempleo, la mala economía. En otras ocasiones veo las cosas buenas; qué digo buenas. Son acciones e inciativas loables, maravillosas que hacen hondureños y extranjeros en este país; y es entonces que entiendo que no deseo alejarme de mi gente, sino llevar a término el amor que ha nacido y espero culmine con una buena historia digna de otro capítulo.
Es en el último año en el que más me ha dolido el dolor de mi gente, el sufrimiento de los que pierden a familiares en crímenes como el del policía Joaquín Santos Arita o el de mi primo, Gerson Eduardo Rosa Peralta. Me preocupan y deseo aportar mis acciones, por pequeñas que sean, para ayudar a los que no saben leer o escribir porque nadie les ha llevado libros o escuelas y de los que viajan diez horas para las tutorías de la educación a distancia. El amor, ese amor que tengo y que es bueno y grande, une a la gente, la hace buscarse. Es un poco como decía Erich Fromm: "Si amo realmente a una persona, amo a todas las personas, amo al mundo, amo la vida. Si puedo decirle a alguien «te amo», debo poder decir «amo a todos en ti, a través de ti amo al mundo, en ti me amo también a mí mismo»".
No sé dónde está mi futuro si debo definirlo en puntos exactos de tiempo, espacio y situación; pero sí sé cuál es el camino que ahora lleva: el de empezar a liberarme de los determinismos en que me había encasillado y empezar a buscar las respuestas que me harán ser libre y amar mejor. Amar mejor a mi país, a mi gente, a mi familia y, en ellos, a vos.
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