martes, 17 de septiembre de 2013

Conversaciones, cuentos y conclusiones

Lo primero que debo decir es que la semana pasada fue una semana interesante. Interesantísima, de hecho. La conversación que sostuve el lunes con una persona me ayudó a afianzar la convicción plena de que soy una mujer autónoma y que voy por buen camino. Luego me confirmaron mi participación en el Taller de Cuentacuentos que organizó el Centro Cultural de España en Tegucigalpa. Y sí, conté el cuento; pero más importantes fueron las personas que conocí.

Narradores de la Noche de Cuentacuentos en el CCET.

Quiero dedicarles un párrafo a Karliss, Hermes, Claudia - una tocaya -, Katherine, Rony, Dayana, Caroline y Sandy. La noche de cuentacuentos quedó bien, pero la buena química que hubo entre nosotros sumó al desarrollo final del evento; tanto así, que hasta hemos empezado a hablar de formar un grupo teatral. ¿Se dará o no? No es el momento para decirlo, pero la idea me gusta mucho.

El cuento que nos echamos con la Karliss (con quien no solo tuvimos buena dinámica de trabajo, fue una cuestión de actitud), es un fragmento de El Ratoncito Gris, del médico hondureño y miembro de la Academia Hondureña de la Lengua Víctor Manuel Ramos. A continuación va el video, y aunque sé que hablé muy bajo en ocasiones, mis compañeros me pusieron en cintura y me animaron a subir el volumen (como tres o cuatro veces, caray). Incluso aprendí algunos cuentos que no voy a olvidar, como el de María o el del conejito.
 Y, definitivamente, Karliss hizo un gran trabajo. ¡Las horas que invertimos valieron la pena, el despotrique y las bromas!



Aquí debo hacer un paréntesis. Reconozco que, en general, me enfoco más en las tareas que en la gente; pero con los años uno se da cuenta que es de una forma y que o se hace cambiar o le toca aprender a la fea. Hay gente que no conozco, pero sé que de alguna forma todos estamos conectados. Se estalla una llanta y obtenemos ayuda de quién no habríamos aceptado una sonrisa en la calle; tomamos un café con quien al inicio pensamos que no podríamos tolerar ni para pedir la hora... Así culminé entre sonrisas y abrazos un taller que justo antes de la presentación me tenía un poco insegura y que ahora no deseo perder contacto con algunas de esas personas. Solo con el tiempo y la intención veremos si las amistades se dan. Sí, el balance es que fue una buena semana.

Cierro esta entrada con el video del cuento de Ramón Amaya Amador que conté: El azoro de La Bujaja.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.