jueves, 31 de octubre de 2013

Una notita de frustración con Claro Honduras


He pensado en escribir esta entrada varias veces y todas me he detenido porque me dije que podía esperar a ver si había una respuesta a tanta queja; pero no es así. Así que aquí va.
Por mucho tiempo pensé que eran, entre las tres compañías de celulares que existen en el país (y que, a pesar de que la del Estado todavía exista, bien podríamos decir que solo existen dos), la mejor. Era fiel en hacer recargas electrónicas para mantener mi saldo vivo y le recomendaba a casi todos que se cambiaran a Claro. Por favor, que la lengua se me haga chicharrón. Antes de proseguir, la empresa me ha dejado satisfecha en algunas otras áreas, sí. Pero... el saldo, señores. El saldo.

Deberían pensar que, como leí en una entrada del blog de Enrique Dansno es sostenible construir un modelo de negocio basado en irritar y frustrar a sus clientes. Bueno, si tenemos solo tres (repito, prácticamente dos) compañías de telefonía móvil, seguramente esta situación les preocupa poco pues su mercado es -casi- cautivo: no cambiaremos números de teléfono por los contactos que ya lo tienen, pasarse a la otra compañía podría salir más caro o es que el tiempo de hacer ese trámite es tiempo perdido. Sin importar cuál sea nuestra motivación para quedarnos con ustedes, tiene que quedarles claro: estamos descontentos, decepcionados, defraudados, enojados... En fin, sin sonar demasiado dramática, el saldo bono con su vieja política era uno de mis alivios en el presupuesto. Hoy, cada vez que lo preparo en la tabla de excel, no puedo pensar bien de ustedes. De ninguna manera.

Expondré las razones que a mí me hacen pensar que claro que hay cosas mejores que ser Claro. Primero, mi teléfono y servicio lo adquirí con Digicel y venía con una promoción espectacular que, a partir del 15 de octubre cambiaron sin  previo aviso. Mal. Decepcionante. Segundo, cambiaron la duración del saldo bono para conectar con todas las redes, un beneficio que todos los usuarios cuidábamos dentro del alcance de nuestros presupuestos, y eso me parece aún peor. Mucho, muchísimo peor. Es muy posible que, cada vez que algunos de nosotros usamos nuestros teléfonos, tenemos pensamientos difíciles de explicar de la empresa y de quiénes la representan frente a nosotros, se calan nuestros reclamos y despotriques sin tener poder de decisión más que decirnos:


Les aseguro, la sonrisa no me tranquiliza. Por otra parte, las compañías de telefonía móvil parecen aprovecharse de la "necesidad de conectividad" que evidenciamos. Y el problema no reside en que las empresas no busquen su beneficio, sino en que llegan a un punto de rozar el nivel de insultar a quiénes, manos arriba, aceptamos el ¿servicio?. Pero no están escuchando, no están atendiendo a las necesidades de los clientes.

Y, por favor, no asuman que esto es una apreciación personal, veamos lo que en Twitter ronda:










Y los comentarios continúan en Facebook... Pero ya me cansé, tanto de escribir como de pensar en que Claro resolverá el problema para mí y el resto de usuarios.

1 comentario:

  1. Este es el resultado de mercados cautivos. Yo me sali de Tigo por que ellos le activana uno esas suscripciones de robo disfrazado de entretenimiento, para llegar a Claro donde si es cierto qiue no te roban el saldo principal, sin embrago engañan con un quintuple saldo, que no es real , por que el saldo que denominan claro, nunca se consume . por una cuestion de logica, cuando consumes tu saldo principal primero y luego el saldo bono, lo mas seguro es que no vas a tener saldo para hablar a nadie, y logicamente vas a recargar y el saldo claro solo ira creciendo hasta que un doa cualquiera desparece. Esta semana desparecieron de mi cuenta 300 lempiras de saldo claro, sin mas ni mas.
    Y es muy cierto que estas empresas no toman en cuenta el descontento de los usuarios y eso por que somos poquisimos los que protestamos. El abuso lo alimentamos los mismos usuarios.

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