Hoy sé que estas noticias no se leen o acompañan de la misma forma que cuando toca vivirlas. Y sé que tengo todo el derecho de estar triste y desconsolada, pero también exigiendo justicia. Sé que en el país la mayor parte de las leyes no están escritas o aprobadas por el legislativo, el ejecutivo o el judicial y eso significa que el derecho de muchas familias a la verdad, la justicia y la reparación está impedido justamente por los procesos institucionales y la abundancia de estos casos. ¿Cómo darse abasto entre tantos?
Sobre la verdad
Quisiera saber por qué le hicieron esto a mi padre, quién lo hizo y quién pidió que se hiciera, y quiero saber si son la misma persona. Quisiera saber cuánto costó si es que fue un encargo, si fue por uno de sus casos o si fue algo personal. No me interesa que la familia de el o los implicados sufra, porque no le deseo este sentimiento a nadie; y tampoco me interesa que el o los implicados sufra: les aseguro que aunque les multiplicaran el sufrimiento, no nos veríamos compensados. Sólo la verdad.
Sobre la justicia
Deseo una investigación completa. Sé que para los fiscales e investigadores esto será algo difícil y sé que los testigos que pudieran haber presenciado algo no querrán hablar. No los juzgo ni lo culpo, creo que en la situación del país la valentía no se mide por quién dice más, sino por quién tiene la valentía para asumir su responsabilidad frente a sus propios actos. Aún llegando a una sanción, ¿qué ganamos nosotros si ya lo perdimos a él?
Sobre la reparación
Esa es la más difícil, ¿porque quién devuelve a mi padre? Las heridas no serán sanadas con la verdad y la justicia, pero en un país en el que la impunidad impera, tenemos no sólo el derecho sino el deber de pronunciarnos y pedir que esto cambie. El constante sentimiento de incertidumbre y soledad frente a un sistema de país que parece estar perdido afecta a todos y, sobre todo, a las familias más pobres y más vulnerables.
No pido justicia divina, aunque no siento odio ni necesito perdonar. Lo único que necesito es la verdad; porque tengo la sospecha que la justicia se hará si a una investigación completa y con buen término la siguen muchas más: las de los casos que han quedado en el olvido y la de los casos que cada día llenan los medios de comunicación.
Para concluir, expresamente agradezco a mi tío Chito y su familia, a Pamela, a Melissa, a Marlencita, a Juanjo, a Mayra, a Sara y a mi Mami. Sin su apoyo y disposición incondicional, esos dos días se habrían vuelto más difíciles. A aquellos que se hicieron presentes y nos apoyaron, muchas gracias. A los que se van dando cuenta de la noticia en los días siguientes y piensan que llegan tarde, les aseguro que no: cada día es una nueva lucha y ojalá pueda yo ayudarlos en las suyas, pero sí deseo que sean distintas. Sinceramente lo espero.
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