Hace unos días tomé un taxi directo para ir a la Francisco Morazán. Así se lo dije al taxista y, al parecer, entendió bien. Tomamos el Bulevar de las Fuerzas Armadas, luego el intercambio San Francisco y, cuando subíamos la cuesta, el conductor hizo un giro, que para mí no era conocido, y le pregunté "¿Esta calle va a la Francisco Morazán?". Sin perder tiempo, y hasta con una sonrisa (de alivio, creo), me preguntó de vuelta: "¿Y es que usted va a la residencial?". ¡Ja! Le sonreí de vuelta y le dije que sí, que iba a la Residencial Francisco Morazán, mientras él casi me lleva a la San Francisco.
Sin embargo, ¿qué diantres salió mal en la conversación que no nos entendimos desde el inicio?
Él quería, para quedar más claros, que yo le hubiera dicho "Residencial Francisco Morazán", porque, así como hicimos el trato, él entendió que yo iba a la Colonia San Francisco. Y aunque sí hay diferencia entre
residencial y
colonia, el General Francisco Morazán no es un santo ni San Francisco lleva por apellido Morazán.
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