sábado, 9 de febrero de 2013

Yo soñé cuando era niña...

Aquí estoy, contenta. Nuevamente contenta. No creo que todos los sábados serán igual de contentos, pero la variedad mejorará la experiencia, la espera... la grata sorpresa cuando consiga lo que espero en el mañana esperanzador.

Recuerdo muy bien cuando estaba en tercer grado. Miraba a mi maestra, de unos 25 años, y estaba segura que a esa edad todo estaría dicho; de ahí en adelante solo sería un seguir por inercia: tendría un carro propio (puede ser "auto" o "coche", pero es más de este lado del mundo llamarlo "carro"), un matrimonio feliz y andante, sería una profesional en tacones y con el pelo como el de Thalía en María la del barrio - cuando se casa con el millonario, claro... aunque siempre se lo miré lindo -, mi madre ya no trabajaría, mis padres seguirían juntos y, lo demás, solo sería continuar la alegría y vivir feliz para siempre.
Pero hace algunos años, cuando recordé eso - un día de esos en los que uno se pone a buscar en las gavetas empolvadas del coco - me juzgué: "Chigüina loca, ¿cómo ibas a tener todo listo en la vida a los 25? Qué loquita eras". Claro... había pasado uno de esos momentos reales (No reniego. Benditas sean las experiencias que hacen a uno colocar la cabeza en el cuello y no andarla como cometa).

Sin embargo, hace poco, volví a recordar ambos momentos, mis sueños en tercer grado y mi juicio a los veintitantos acerca de cuando tenía menos de 10. ¡Qué dura fui conmigo misma! Solo era una niña y tenía todo el derecho a pensar que alcanzaríamos la paz mundial para cuando cumpliera 18 si así gustaba.

Recordar ambos eventos me hace afirmar algo que me ronda la cabeza: es necesario que reflexionemos sobre quiénes somos, por qué hacemos lo que hacemos, que nos inspiremos si andamos por la calle de la amargura, que seamos francos con nosotros mismos y que tratemos de no posar ante nadie ni por nada.
¿Soy el mejor ejemplo de esto? ¡Qué va! Pero creo que ahí está el detalle: en que dentro de unos cuantos años volveré a ver hacia atrás y analizaré lo que he hecho, tomaré decisiones, evaluaré, valoraré mi trayectoria. Y no quiero encontrarme deficiente.
Es necesario que me ilusione, que me exprima para buscar sacarle el jugo a la existencia, que sonría, que aguante un poco lo malo, que disfrute lo bueno, que sea prudente, que respete, que estudie con ahínco  que descanse, que haga planes, que sueñe y me ilusione.

No sé si de aquí a dos, cinco, diez años tendré lo que hoy deseo. Definitivamente sé que, de mis sueños de niña, solo cuento con carro (y no es tan propio). Todavía trabajo en obtener lo demás; pero de no haber pasado por todo lo que hemos pasado (digo "hemos" porque mi Doñita y las hermanas van aquí metidas OBLIGATORIAMENTE, son el nudo con el que me he mantenido a flote) no habría aprendido las lecciones que he aprendido.

Si solo me enfocara en lo que no he logrado, dejaría a un lado a las personas que me han inspirado. Todas con sus defectos, pero con características, la mayoría de las veces, arrolladoras y con un reto para mí - que, aunque no me lo digan, lo hacen -. Si solo me enfocara en lo que no he logrado, no vería a los amigos que han estado pendientes en diferentes momentos; ni a la esperanza que un día me movió. Si solo me enfocara en lo que no he logrado, me diría que en dos, cinco o diez años no tendré por lo que me estoy muriendo del sueño últimamente y dejaría de desvelarme, de esforzarme, de seguir adelante por lo que creo que vale la pena.




P.D.

  • Tengo 26 años. Todavía no estoy ansiosa por decir "la edad de una mujer no se pregunta"; y para cuando lo sienta - probablemente dentro de dos o cuatro años - ya será muy tarde: la Internet lo habrá divulgado.
  • Si alguno no entiende el caliche hondureño (jerga hondureña, pues... qué gustosos), escríbalo en la barrita de Google, esa aguanta con todo.
  • No siempre escribiré reflexiones sobre mi vida, a veces será más ligero. Pero, el blog es para que pueda leerlo en unos años y recordarme que tengo un compromiso conmigo misma, con mi sueños y con los que están en mis sueños aunque estén lejos todavía.

2 comentarios:

  1. Este blog nos viene a demostrar, que todos tenemos sueños, desde niños, o chigüinos como usted dice, y eso quiere decir que tenemos inquietudes para el futuro, es mucho mejor tenerlas que no preocuparse por lo que queremos para mañana.
    Seguramente usted no es el mejor ejemplo de ello, pero es un ejemplo. Y le hace ser un ejemplo el querer seguir buscando sus metas, y tener en cuenta las personas que le han ayudado y que están con usted en esto, en especial la familia. Siempre es de bien nacidos ser agradecidos con quienes en momentos nos ayudaron.
    Siga buscando su sueño, que seguramente en los años que usted dice mirara para atrás y tal vez se de cuenta de que lo consiguió y se dará cuenta de que todo lo que se busca con ahínco, tiene generalmente unos buenos resultados.

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    1. Gracias por su comentario. Es bien recibido, especialmente por el momento en el que llega. Saludos.

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